El tema de la muerte para algunas personas es algo de lo que no quisieran hablar, pero en general, muchos pudieron responder la pregunta:
Le temes a la muerte? Al realizarle esta pregunta a diferentes personas, en una pequeña ciudad, la mayoría respondió que no y bueno, por qué? Por infinidad de cosas que suceden actualmente, la gran mayoría de los que respondieron que no, son personas jóvenes, y que están enteradas de los sucesos ocurridos en el mundo, entre las que respondieron que si son padres.
Es indudable que la vida humana ha perdido valor, las noticias que ha diario leemos o escuchamos nos dejan petrificados frente a los atropellos que el ser humano puede cometer contra otros u otros semejantes. Ante la lógica tristeza que nos produjo la muerte de un alumno, víctima de un accidente de tránsito, al volver al aula, la semana siguiente y, ver el pupitre vacío, no pude menos que hacer un esfuerzo por contener las lágrimas, por ese joven alumno que ya no estaba entre nosotros. El resto del curso comprendió al instante mi emoción y, si bien la mayoría la compartía, uno de ellos se atrevió a decir: “Profesora: somos tantos en este mundo que uno menos o uno más no importa demasiado”. Sin poder creer lo que escuchaba y ante el abucheo de buena parte de sus compañeros, lo reprendí severamente, pero observé que no se mostraba demasiado triste por la pérdida de su compañero de aula.