Cuando una mujer es fanatica a rabiar de algún artista, a la hora de quedar embarazada, no duda ni un segundo en ponerle a su hijo el nombre de su cantante o actor favorito. En Chile, conocemos el caso de una familia completa cuyos hijos se llaman Kevin Costner Gonzalez, Madonna Gonzalez, y otros artistas. Por estos días, algunas personas están dando que hablar, simplemente por llevar el nombre de Michael, Michaela, e incluso Jackson (a modo de nombre de pila). Es increíble a lo que llega el fanatismo de la gente.
La señora Nolfa Jorquera vive en Santiago de Chile, y es madre de un jóven de 32 años, el cual lleva el nombre de Jackson Riquelme. La razón de tal singular y curioso nombre, es porque Nolfa hace treinta años era una fanática declarada del entonces moreno cantante y bailarín Michael Jackson, cuando recien comenzaba su carrera en solitario, luego de haber pertenecido a los Jackson 5.
Con lo acontecido con la muerte de Michael Jackson, se ha puesto una vez mas en la opinion general detalles de su vida desde la infancia, su transformación tanto artística como de comportamiento, en el que el precio de la fama en muchas ocasiones no es bien manejado por la estructura tanto familiar como la empresarial quienes no ven al artista como una medio de comunicación eficaz entre su arte y sus fans sino como el hecho de cuanto dinero se le puede sacar lo mas rapido posible y en mayor cantidad sin importar el estado emocional y profesional al que se le esta sometiendo al mismo, mas aun cuando este es solo un niño.
El legado personal que ha dejado a este autodidacta, a todos aquellos que han creido en los mundos que nos legan los artistas, los amigos, los hermanos que rinde un homenaje a Michael, al inspirador de creer en nuestros propios sueños y en nuestros propios mundos. Un estimulo a todos aquellos que bajan su autoestima y un comienzo a ser forjadores de nuestros propio destino, de nuestro propio mundo, a no dejar que el mañana se nos venga encima sin dejar tambien nuestro propio legado, un alo a la esperanza de nuestros propios anhelos.