En México como en otros países del mundo, el índice de divorcios entre matrimonios jóvenes es cada vez más alto.
El resultado de la globalización y de la emancipación de la mujer, ha dado la vuelta a la manera tradicional de llevar una relación establecida como es el matrimonio, en el cual la base es un hogar. La mujer requiere cada vez mas tiempo fuera de casa y el hombre que al principio disfrutaba que la mujer trabajara fuera de casa porque eso mejoraba la economía familiar, ahora no sabe que rol seguir, ahora que la mujer exige sus derechos.
El hombre no termina de adaptarse a los cambios de la mujer en el mundo externo, por eso el proceso de cambio es lento.

Poco a poco, tanto el hombre como la mujer deberán ir entendiendo la nueva manera de llevar una relación tanto dentro de su hogar como fuera de él. Y deberán comenzar por escucharse mutuamente, no solo a ellos mismos. También deberán aprender a tomar decisiones en pareja ante cada situación. La mejor decisión que puede tomar una pareja es vivir solos. Aún cuando es difícil al principio si no se está preparado económicamente, es altamente recomendable que la pareja se adapte uno al otro, sin compañía de terceros.
Cuando por cuestiones de salud o de la llegada de un nuevo miembro a la familia es necesaria la ayuda de una tercera persona es mejor que no sea un familiar directo, ésa persona deberá de estar de acuerdo con las decisiones que la pareja tome y deberá ser remunerada económicamente.
De ésa manera van a tener mas tiempo para convivir como pareja y no deteriorar la relación que con el tiempo podría desencadenar en divorcio.
Apoyarse mutuamente ante situaciones inesperadas, como la perdida de un trabajo, o la perdida de algún familiar muy querido es una oportunidad para fortalecer la relación y no dejar a la pareja.
Destinar un día a la semana o a la quincena para la pareja, para convivir entre los dos y tratar de olvidar todos los problemas del día.
Ya que su relación esté fortalecida, no permitan la entrada de sus problemas y cosas intimas a terceros, no importa quienes sean. Una cosa es comentar su vida y otra cosa es permitir que familiares o amigos interfieran en su relación.
Si necesitan ayuda emocional o espiritual, es mejor buscarla con personas capacitadas para hacerlo. No temer acudir a ellos pues les serán de gran utilidad.
Quizá esto no resuelva todos los problemas que desencadenan un divorcio, pero si ayudarán a que el matrimonio se fortalezca y sea mas difícil que se rompa.
La vida matrimonial no esta construida a base de pelear grandes guerras sino a base de ganar pequeñas batallas en favor de la unión de una pareja.